Espacio para la meditación

 

 

 

Quiero ser capaz

 

Quiero ser capaz de dar comida a quien tiene hambre.

Quiero ser capaz de dar de beber a quien tiene sed.

Quiero poder calmar las penas de quien está intranquilo.

Quiero ofrecer reposo a quien está cansado.

Quiero ofrecer amor a quien está solo.

Quiero ser realmente hermano de todos.

Quiero visitar a quien nadie visita.

Quiero cuidar a quien está enfermo.

Quiero acoger a quien es despreciado.

Quiero tender mi mano al que la necesite.

Pero yo solo no puedo.

Ayúdame, Señor, dame el amor que necesito

para poder amar a los demás como tú los amas.

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Sínodo de los Obispos sobre la Familia: fidelidad, verdad y caridad – editorial Ecclesia

El Sínodo de los Obispos sobre la Familia ya está entre nosotros, con toda su carga de eclesialidad y también de expectación. Tras dos años de camino, consulta y preparación, tras la asamblea extraordinaria del mes de octubre de 2014 y tras tantos y tantos comentarios, llega a su punto sinodal decisivo, que no final, porque el interés, el compromiso y la necesidad de la Iglesia hacia la familia es una realidad mucho amplia y permanente. ¿Qué va a ser de esta asamblea sinodal? ¿Cuáles son sus perspectivas? ¿Por dónde podrían ir sus resultados y conclusiones? ¿Qué claves marcan su recorrido?

Para responder a todo y hacerlo no desde las preferencias personales e incluso interesadas, ni desde los planteamientos ideologizados, bueno será recordar una vez más lo que es un Sínodo de los Obispos. Y por si había dudas al respecto, el Papa Francisco, en un extraordinario discurso en la apertura de los trabajos de la asamblea sinodal, lo ha vuelto a dejar más claro que el agua.  El Sínodo no es un parlamento, un parlatorio, un senado; es una expresión eclesial “para leer la realidad con los ojos de la fe y con el corazón de Dios; es la Iglesia que se interroga sobre la fidelidad al depósito de la fe, que para ella no representa un museo para mirar y ni siquiera solo para salvaguardar, sino que es una fuente viva de la cual la Iglesia se sacia, para saciar e iluminar el depósito de la vida”. Es “un espacio protegido donde la Iglesia experimenta la acción del Espíritu Santo”.

Para participar y seguir el Sínodo –tanto en el aula sinodal, como todo el pueblo santo de Dios a través del interés, la plegaria y los medios de comunión-, Francisco ha señalado asimismo tres actitudes básicas: coraje apostólico,  humildad evangélica y oración confiada. Y todo ello, con las opiniones y sensibilidades personales, sí, pero también “con la fe en Dios, la fidelidad al magisterio, el bien de la Iglesia y la Salus animarum”, esta última finalidad sagrada y principal de toda la vida y misión de la Iglesia.

Estas actitudes básicas, descritas espléndidamente por el Papa, se completan con otras claves hermenéuticas fundamentales, también glosadas en la homilía de la misa de apertura del Sínodo por Francisco, quien, tras constatar las dificultades actuales con que se encuentra la difusión y la vivencia del evangelio de la familia en medio de nuestra sociedad actual, llama a servir este evangelio de la familia en la fidelidad, en la verdad y en la caridad. En las tres y en las tres aunadas, irrigándose, enriqueciéndose y complementándose mutuamente. Porque solo desde la fidelidad, la verdad y la caridad, nuestra Iglesia sabrá dar respuesta al amoroso proyecto y “sueño” de Dios sobre el matrimonio y la familia y ofrecer así a los hombres y mujeres contemporáneos la luz, la esperanza, el consuelo, el bálsamo y la alegría que necesitan para hacer realidad este bendito y posible –realizable- “sueño” de Dios.

No puede haber contradicción verdadera entre misericordia y verdad, entre auténtica doctrina y auténtica acción pastoral. Lo hemos repetido muchas veces. El Sínodo sobre la Familia no puede presentarse ni vivirse como una confrontación entre supuestos “legalistas” y supuestos “pastoralistas”. Y reducir sus expectativas a una moneda al aire sobre la comunión sacramental a los divorciados vueltos a casar –sobre este particular, remitimos a la catequesis del Papa Francisco del miércoles 5 de agosto pasado (ecclesia, número 3.793-94, páginas 5 y 44)- o sobre la homosexualidad, creemos, con todos los respetos, que es, cuando menos, una trivialización, una banalización, un ejercicio de maniqueísmo. Igualmente, pensamos que no es  actitud eclesial adecuada ni la presión, ni la intoxicación, ni el frentismo, procedan de donde procedan.

De ahí, que, con palabras de monseñor Iceta, obispo de Bilbao y presidente de la Subcomisión Episcopal de Familia y Vida y padre sinodal en representación de la CEE, reiteremos también nosotros nuestra confianza de que el “Sínodo supere la polarización de posturas que contrastan entre sí” y sea “un ejercicio muy bueno de escucha, propuesta, diálogo y profundización”. De que sea –repetimos con Francisco- “un espacio protegido donde la Iglesia experimenta la acción del Espíritu Santo” y lo hace desde el coraje apostólico, la humildad evangélica, la oración confiada, la fidelidad, la verdad y la caridad.

 


















































































































































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270615






NO DESTERREMOS AL CORAZÓN DE CRISTO

Un texto que merece ser leído, pincha aquí para leerlo

130615






                                                  













                                                    









 

















                            




                                     

J.RATZINGER

Una predicción hecha en 1969 por el que sería luego Papa Benedicto XVI:

"¿Bajo qué aspectos se presentará la Iglesia en el año 2000?"



























                 










   

 Para leer el folleto pincha en el enlace

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    Invocación al inicio del día

     

    ¡Oh Dios! A ti te invoco al inicio del día.

    Ayúdame a orar

    y a concentrar mis pensamientos en ti;

    no lo puedo a solas.

    Reina en mí la oscuridad,

    pero en ti está la luz:

    estoy solo, pero tú no me abandonas;

    estoy desalentado, pero en ti está la ayuda;

    en ti está la paz;

    la amargura me domina, pero en ti está la paciencia;

    no comprendo tus caminos,

    pero tú sabes el camino para mí.

     

    Padre de los cielos,

     

    loor y gracias

    Loor y gracias a ti por toda tu bondad

    y fidelidad en mi vida pasada.

    por tu gran bondad,

    Tú no cargarás sobre mí

    más de lo que pueda soportar.

    Tú haces que todo sea en bien de tus hijos.

     

    Señor Jesucristo,

     

    Tú fuiste pobre

    y miserable, preso y abandonado como yo.

    Tú conoces las penas de los hombres,

    tú me asistes

    cuando nadie me apoya.

    Tú no olvidas

    tú quieres que te reconozca

    y que vaya hacia ti.

    Señor, oigo tu llamada y te sigo,

    ¡ Ayúdame ¡

     

     

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